El en el valle del Draa: Oasis y historia natural

Imagínate un valle repleto de palmeras serpenteando entre montañas áridas y las dunas del desierto. Un oasis interminable en el sur de Marruecos, donde la vida florece a orillas de un río legendario. Así es el Valle del Draa, un lugar único que se remonta a tiempos antiguos y sigue siendo una de las joyas más impresionantes del país. Este valle se extiende por más de 100 kilómetros, conocido por su belleza natural y exuberante vegetación. De hecho, es el oasis marroquí más extenso: alberga alrededor de 1,5 millones de palmeras datileras, formando el segundo palmeral más grande de África (solo superado por el valle del Nilo)

A lo largo de los siglos, el Valle del Draa ha sido un corredor vital entre el norte de Marruecos y el África subsahariana. Por aquí pasaban las caravanas de camellos que unían Marrakech con la mítica Tombuctú, en una de las rutas transaharianas más importantes de la historia. Esa herencia aún se percibe en sus antiguos ksar y kasbahs de adobe, construidos para proteger a los comerciantes y las poblaciones locales. Hoy en día, a diferencia de otros destinos más concurridos, el Valle del Draa permanece auténtico: conserva la hospitalidad y el ritmo pausado de la vida bereber tradicional, donde todo ocurre de forma natural y sin artificios turísticos. Si estás pensando en viajar a Marruecos, incluir este valle en tu itinerario te permitirá descubrir un Marruecos profundo y genuino, alejado del bullicio urbano.

¿Dónde está el Valle del Draa?

Geográficamente, se encuentra entre las montañas del Anti-Atlas y el desierto del Sahara, en la región de Drâa-Tafilalet al sur del país. Comienza cerca de Ouarzazate (donde el río Draa tiene su origen) y se extiende hacia el sureste aproximadamente hasta M’Hamid, la puerta del desierto de Erg Chigaga. En su recorrido, el río Draa –a veces subterráneo– nutre una cadena de oasis que dan vida a campos de cultivo y pequeños pueblos de adobe. Conforme avanzas por la carretera nacional N9 que atraviesa el valle, el paisaje va transformándose: de las mesetas rocosas y montañas áridas emergen de pronto extensiones verdes de palmeras, junto a aldeas y kasbahs que coronan colinas estériles creando un contraste espectacular. Es una escena de “vergeles en el desierto” que difícilmente encontrarás en otro lugar.

En resumen, el Valle del Draa es un destino que no puede faltar en una ruta por el sur de Marruecos. Combina paisajes de oasis de ensueño, un riquísimo patrimonio histórico-cultural y la promesa de aventura en el desierto marroquí. A continuación te contamos qué ver en la zona, las mejores experiencias que puedes vivir, consejos prácticos para tu viaje (clima, cuándo ir, cómo llegar, etc.) y un itinerario sugerido de 3 a 5 días para exprimir al máximo esta travesía.

valle de daraa

¿Qué ver en el Valle del Draa?

El principal atractivo es, por supuesto, el propio valle oasis con sus palmerales infinitos. Pero esta región alberga mucho más: paisajes, pueblos tradicionales y fortalezas históricas que te dejarán sin aliento. Estos son algunos imprescindibles:

Vista típica del Valle del Draa: un extenso palmeral salpicado de kasbahs de adobe, un oasis de vida en el árido sur de Marruecos.

Palmerales y oasis interminables:

Desde Agdz hasta más allá de Zagora se extiende un continuo manto verde de palmeras datileras. Caminar o conducir junto a este palmeral (uno de los más grandes del mundo es una maravilla visual. Los huertos de henna, cereales y frutales bajo las palmeras muestran cómo el agua del Draa convierte el desierto en vida. Busca algún mirador natural en el camino (una colina o la azotea de alguna kasbah) para admirar la panorámica: verás un mar de palmeras que contrasta con las montañas ocres circundantes. ¡Prepara la cámara porque querrás fotos de estos paisajes únicos!

Kasbahs y ksour de adobe:

El Valle del Draa forma parte de la célebre “ruta de las mil kasbahs”. A lo largo del valle encontrarás numerosas kasbahs (antiguas fortalezas-palacio) y ksour (pueblos amurallados) que evocan épocas pasadas. Imprescindible es la Kasbah de Tamnougalt, junto al río en Agdz: tiene más de 300 años de antigüedad y fue durante siglos centro político y económico de la zona. Recorriéndola con un guía local aprenderás cómo vivían aquí las familias nobles y te asombrará la vista del palmeral desde sus torres. Otras kasbahs destacadas en ruta son la de Oulad Othmane (a medio camino a Zagora) o el Ksar Tissergate en Zagora (que alberga un pequeño museo etnográfico). Incluso fuera del valle, pero cerca, merece mención la famosa Ait Ben Haddou (patrimonio UNESCO), con sus fotogénicos edificios de adobe escenario de muchas películas

Pueblos bereberes y ciudades del valle:

Además de las kasbahs monumentales, el encanto del Draa reside en sus pequeñas localidades de adobe. Pueblitos como Agdz, Tinzouline o Tagounite salpican la ruta, cada uno con su carácter. Pasear por sus mercados (souk) donde los lugareños venden dátiles, especias y artesanías, y admirar la arquitectura de casas de barro, te transporta a un Marruecos rural auténtico. En cada pueblo la vida transcurre sin prisas; hacer una parada te permitirá conectar con la gente local y sentir la atmósfera genuina del valle. La más importante es Zagora, la ciudad principal del valle y puerta del desierto. Allí verás la famosa señal «Tombuctú 52 días», recordando las antiguas rutas caravaneras. Zagora cuenta con un amplio palmeral para pasear, el ksar de Tissergate (con un pequeño museo) a las afueras, y un animado mercado donde adquirir excelentes dátiles (los medjool del Draa, muy cotizados).

Las puertas del Sahara:

Si continúas valle abajo unos 90 km más desde Zagora llegarás al remoto pueblo de M’Hamid El Ghizlane, donde acaba la carretera. Este es literalmente el fin del camino y el inicio del Sahara abierto. En los alrededores de M’Hamid se extienden las imponentes dunas de Erg Chegaga, uno de los campos de dunas más grandes y vírgenes de Marruecos. Llegar hasta aquí te permite experimentar los verdaderos paisajes del Sahara en su esplendor: océanos de arena dorada, cielos inmensos y silencio absoluto. Sin duda, una extensión recomendada para quienes quieran llevar la aventura al límite sur.

Experiencias recomendadas en el Valle del Draa

Además de hacer turismo tradicional, el Valle del Draa invita a vivir experiencias inolvidables. Algunas de las más recomendables son:

  • Aventura en 4×4 por las dunas: Desde Zagora o M’Hamid parten emocionantes excursiones en 4×4 por el desierto marroquí. Subido a un todoterreno podrás cruzar ergs (mares de dunas) impresionantes como las de Erg Chegaga, a unos 60 km de M’Hamid. Sentir la adrenalina al sortear dunas y llegar a un campamento en mitad del Sahara, para luego pasar la noche bajo un cielo tachonado de estrellas, es una experiencia mágica. Dormir en una jaima tradicional en el silencio del desierto y despertar con el sol naciendo sobre las dunas es algo que recordarás toda la vida.

Valle de draa

Senderismo entre oasis:

  • Si lo tuyo es caminar, el Valle del Draa es perfecto para ello. Puedes hacer desde paseos suaves –por los senderos sombreados del palmeral– hasta trekkings de varios días. Recorriendo a pie los caminos entre las palmeras descubrirás acequias, huertos y aldeas escondidas. Al atardecer, cuando el sol dora el horizonte, el ambiente es idílico, los campesinos regresan de los campos, los niños juegan bajo las palmeras y el cielo se tiñe de rosa. También existen rutas de senderismo más largas en las montañas cercanas (por ejemplo, el macizo del Jebel Saghro) o travesías guiadas a pie por las dunas. Incluso es posible alquilar bicicletas o montar en dromedario para vivir el oasis a otro ritmo. Sea caminando, en bici o en burro, ¡no hay mejor manera de conectar con la tierra y la tranquilidad de este oasis!

Cultura bereber auténtica:

  • La riqueza del Draa no solo está en sus paisajes, sino en su gente. Aquí podrás sumergirte en la cultura bereber local de forma cercana. Por ejemplo, visitando la biblioteca coránica de Tamegroute, que preserva manuscritos del siglo XI escritos en piel de gacela, o entrando a un taller donde elaboran la cerámica verde esmeralda típica de la zona de manera totalmente artesanal. También puedes convivir con familias nómadas en las afueras de M’Hamid, aprendiendo cómo montan sus jaimas y preparan el pan en la arena. La gente del valle es muy hospitalaria: acepta ese té a la menta que seguro te ofrecerán, escucha sus historias (aunque sea con mímica si no habláis el mismo idioma) y descubrirás un mundo de tradiciones fascinantes. Estas experiencias culturales harán que tu viaje tenga alma, más allá de las fotos.

Gastronomía local:

  • La cocina tradicional marroquí sabe aún mejor en este oasis. Muchos platos aquí llevan el toque dulce de los dátiles del valle. Prueba un tajine de cordero con dátiles y almendras, o un cuscús de verduras cultivadas bajo las palmeras. Todo ello acompañado por un té a la menta, quizás disfrutando de una cena al aire libre bajo las estrellas, será el broche perfecto para tus días en el Draa.

Clima y mejor época para visitar

El clima del Valle del Draa es continental desértico, con temperaturas extremas y muy poca lluvia durante el año. Los veranos (junio a agosto) son abrasadores: las temperaturas diurnas suelen superar los 40 °C y el sol cae a plomo. En cambio, los inviernos (diciembre a febrero) son suaves durante el día (alrededor de 18-22 °C), pero muy fríos por la noche – el termómetro puede bajar cerca de los 0 °C de madrugada. Además, hay una gran oscilación térmica entre el día y la noche (dif. de 20 °C o más), algo típico del desierto.

¿Cuándo conviene ir? Las mejores épocas para viajar al Valle del Draa son la primavera (marzo a mayo) y el otoño (septiembre a noviembre). En esas estaciones el clima es cálido pero agradable, con días de 20-30 °C y noches frescas. En primavera, además, el valle está especialmente hermoso: los palmerales y campos florecen tras las lluvias invernales, mostrando toda su belleza. El otoño ofrece condiciones similares a la primavera, con cielos despejados y calor moderado, perfecto para excursiones en el desierto y caminatas por el valle sin agobios.

El invierno (diciembre a febrero) también es buena época si tu objetivo principal es el Sahara. Durante esos meses, las temperaturas durante el día son templadas, lo que permite explorar el desierto cómodamente (lleva abrigo para las noches frías). En cambio, el verano sería la temporada menos recomendada para el Valle del Draa, a menos que toleres muy bien el calor extremo. Si solo puedes viajar en julio-agosto, lo ideal sería programar actividades a primera hora de la mañana y al final de la tarde, evitando las horas centrales de sol, y buscar refugio a la sombra durante el mediodía. Aun así, quienes han estado en el Draa en verano coinciden: mejor elegir otra fecha si es posible.

Consejos prácticos para el viajero

Antes de emprender la aventura, ten en cuenta estos consejos útiles sobre cómo llegar, qué llevar y seguridad en el Valle del Draa:

Actividades en Marruecos

Cómo llegar y moverse

El Valle del Draa se encuentra en una zona algo remota, pero bien comunicada por carretera. La mayoría de viajeros llegan por tierra desde las ciudades principales. Marrakech suele ser el punto de partida de una ruta hacia el valle: hay unos 350 km hasta Agdz/Zagora, atravesando el puerto de Tizi n’Tichka en el Alto Atlas (unas 5-6 horas de trayecto). Otra opción es comenzar en Ouarzazate, la ciudad a las puertas del valle (de Ouarzazate a Agdz ~1 hora). Lo más recomendable es disponer de vehículo propio (coche de alquiler) o contratar un tour/chofer, ya que el transporte público en esta región es muy limitado. Existen autobuses que conectan Marrakech con Ouarzazate y Ouarzazate con Zagora/M’Hamid, pero con pocos horarios semanales. También es posible volar: Ouarzazate tiene un aeropuerto pequeño con vuelos nacionales y alguno internacional, y Zagora cuenta con aeródromo con vuelos desde Casablanca (muy esporádicos). En resumen, la forma más común de llegar es por carretera.

Para moverte por el valle y visitar sus rincones, la carretera N9 es la columna vertebral que une pueblo tras pueblo. Está asfaltada y en buen estado hasta M’Hamid, por lo que un coche convencional puede recorrerla sin problema. Si planeas adentrarte más allá (por ejemplo, hacia las dunas de Chegaga u otras pistas secundarias), necesitarás un 4×4 y a ser posible un guía o conductor experimentado. En Zagora y M’Hamid encontrarás agencias locales que ofrecen transporte en todoterreno y excursiones por el desierto. Un consejo: llena el depósito de gasolina en las localidades principales (Ouarzazate, Zagora), ya que fuera de ellas no abundan las gasolineras.

Qué llevar en la maleta

Al planear tu ruta por el sur de Marruecos y el Valle del Draa, es fundamental empacar ropa y equipo adecuados para el clima:

  • Ropa ligera y de abrigo: Durante el día lleva ropa fresca, transpirable y de colores claros (camisa holgada, pantalón ligero, sombrero o gorra). No olvides gafas de sol y protector solar de alto factor. Para la noche, empaca también algo de abrigo (chaqueta o forro polar; en invierno, gorro y guantes).

  • Calzado cómodo: Mejor botas ligeras o zapatillas de trekking para caminar por palmerales, kasbahs y zonas rocosas. Evita las sandalias para largas caminatas (la arena quema y no protegen del sol).

  • Otros esenciales: Un pañuelo grande o bufanda (para protegerte del sol o el polvo), cantimplora o botella para agua (mantente hidratado) y un pequeño botiquín con medicamentos básicos. Tampoco olvides bálsamo labial y crema hidratante, pues el aire seco reseca mucho.

Seguridad y salud

El Valle del Draa es en general un lugar seguro y la gente local es muy amable con el visitante. Aun así, conviene tomar algunas precauciones básicas:

  • Conducir con precaución: Si viajas en coche, respeta los límites de velocidad y ve atento a posibles animales en la carretera (burros, cabras o dromedarios pueden aparecer de repente, especialmente al amanecer/atardecer). Evita en lo posible conducir de noche en zonas despobladas.

  • Protección solar e hidratación: El sol del Sahara es muy fuerte. Ponte crema solar cada mañana, usa sombrero y bebe agua frecuentemente aunque no tengas sed. Lleva siempre una botella de agua contigo. Un golpe de calor o una deshidratación pueden arruinar el viaje, así que mejor prevenir.

  • Respeto cultural: Estás en una región conservadora. Viste de forma recatada al visitar los pueblos (hombros y rodillas cubiertos, nada de escotes pronunciados). Pide permiso antes de fotografiar a la gente local. Aprende a saludar (“salam alaikum” significa hola) y alguna palabra cortés en árabe o bereber; mostrar ese interés por su cultura abre puertas y sonrisas.

  • Excursiones en el desierto: Si vas a adentrarte en el Sahara (por ejemplo hacia Chegaga), hazlo con guías o agencias confiables. No te aventures solo más allá de M’Hamid sin orientación experta, ya que es fácil desorientarse en las pistas. Informa siempre a alguien de tus planes. Y asegúrate de llevar cargada la batería del móvil o un dispositivo GPS/satélite en travesías remotas por seguridad.

Tour de 4 días desde Fez al desierto

Para que te hagas una idea de cómo aprovechar este destino, te proponemos un posible itinerario de 5 días por el Valle del Draa (ajustable a 3-4 días si dispones de menos tiempo). Este recorrido asume que partes desde Marrakech u Ouarzazate e incluye los puntos más destacados:

  • Día 1: Marrakech – Alto Atlas – Ait Ben Haddou – Agdz. Sal temprano de Marrakech rumbo al sur cruzando las espectaculares montañas del Alto Atlas por el puerto Tizi n’Tichka. Tras unas 4 horas de sinuosa carretera, haz una parada en Ait Ben Haddou, el famoso ksar de adobe (escenario de películas como Gladiator). Recorre sus callejuelas históricas y continúa hacia Ouarzazate (puedes visitar la Kasbah Taourirt o los estudios de cine Atlas Studios si te interesa). Después, toma la carretera hacia Agdz, adentrándote de lleno en el Valle del Draa. Notarás cómo el paisaje se vuelve verde a medida que sigues el curso del río. En Agdz, visita la kasbah de Tamnougalt al atardecer para una primera inmersión en la historia local con vistas hermosas del palmeral. Noche en Agdz (en alguna kasbah convertida en hotel o riad familiar).

  • Día 2: Agdz – ruta de las kasbahs – Zagora. Desayuna con calma disfrutando del entorno. Luego retoma la carretera N9 hacia Zagora. En el camino, haz paradas estratégicas para estirar las piernas y explorar: por ejemplo en la Kasbah de Oulad Othmane, enclavada en pleno palmeral, o en el pueblo de Tinzouline. Llegando a Zagora, la vegetación va cediendo protagonismo al paisaje desértico. Visita el antiguo Ksar Tissergate a las afueras (con su interesante museo de la vida tradicional) y hazte la foto con la icónica señal “Tombuctú 52 días”

    . Por la tarde, puedes subir caminando o en vehículo al Jebel Zagora, un cerro mirador desde el cual se domina todo el valle (ideal para el atardecer). Alternativamente, da un paseo por el palmeral de Zagora hasta el pueblo de Amezrou, conocido por sus talleres de joyería bereber en plata. Noche en Zagora (hay varios riads y hoteles cómodos donde alojarse).

  • Día 3: Zagora – Tamegroute – M’Hamid – campamento en el desierto. Continúa rumbo al sur hacia el límite del valle. Tras 20 km desde Zagora, parada en Tamegroute: visita su biblioteca coránica centenaria y los talleres de cerámica verde donde quizá puedas intentar hacer tu propio cuenco de barro. Luego sigue hasta el fin de la carretera en M’Hamid El Ghizlane, la última localidad antes del gran desierto. Allí te recogerá un guía local en 4×4 para llevarte a las dunas de Erg Chegaga (aprox. 2 horas por pistas). De camino, sentirás cómo desaparecen los caminos y te adentras en un océano de arena. Llegada al campamento bereber entre las dunas y bienvenida con té. Contempla el atardecer desde lo alto de una duna y disfruta de una cena tradicional bajo las estrellas en el silencio del Sahara.

  • Día 4: Desierto – Valle del Draa – Ouarzazate. Levántate temprano para vivir el mágico amanecer en las dunas. Tras el desayuno en la jaima, regresa en 4×4 a M’Hamid y emprende el camino de vuelta hacia el norte. Desanda la ruta a través del Valle del Draa, haciendo las paradas que quieras para fotos o visitas pendientes. Puedes detenerte nuevamente en algún pueblo para comprar dátiles o artesanías que te hayan quedado pendientes. Poco a poco irás dejando atrás el palmeral para volver a los paisajes áridos cerca de Agdz. Continúa hasta Ouarzazate, donde pasarás la noche. Aprovecha para darte una ducha reparadora y tal vez una cena relajada: ¡te la mereces después de la aventura en el desierto!

    1. Día 5: Ouarzazate – Marrakech (regreso). Después de conocer el Valle del Draa, toca regresar a Marrakech (o continuar tu viaje por Marruecos). Desde Ouarzazate son unas 4-5 horas de carretera cruzando de nuevo el Alto Atlas por el Tizi n’Tichka. Si no lo hiciste al inicio, puedes hacer una última parada en Ait Ben Haddou o simplemente disfrutar de las vistas de montaña en el camino. Llegada a Marrakech por la tarde y fin de la ruta.

    Este itinerario es solo una sugerencia; el Valle del Draa se puede explorar de muchas maneras según tus intereses y tiempo. Ya sea que pases 3 días intensos o 5 días con más calma, este rincón de Marruecos te dejará recuerdos imborrables: atardeceres anaranjados sobre las palmeras, la silueta de una kasbah recortada contra el cielo estrellado, el sabor dulce de un dátil recién cosechado y la sonrisa acogedora de sus gentes. ¡El Valle del Draa te espera con los brazos abiertos y toda su magia de oasis!

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